Como llegar:
Las aerolíneas Satena, Searca y Ada ofrecen vuelos Medellín-Nuquí-Medellín, Cali-Nuquí-Cali y Bogotá-Nuquí-Bogotá, los dias Lunes, Miercoles, Viernes y Domingo.
MorroMico se encuentra a 45 minutos al norte de Nuquí por vía marítima.

La casa:
MorroMico no es un hotel 5 estrellas. No ofrecemos "room service", spa, televisión, conexión a internet, o botellitas de champú con el logo del hotel, pero disponemos de todas las comodidades básicas en una rústica y espaciosa cabaña construída con materiales de la zona.
Contamos con 4 habitaciones, cada una con una cama sencilla y una doble.

La comida:
La alimentación consta de variados y exquisitos platos de la casa y típicos de la región, todo a base de pescado fresco: sudado de pargo en leche de coco, atún a la plancha, ceviche de pescado, arroz con coco, patacón pisao, pescado frito, etc.
Frutas de la casa como papaya, piña, banano, limón y en su temporada zapote, aguacate, borojo y guama entre otros, pueden acompañar los deliciosos refrigerios y fiambres para los paseos.

 

 

 

 

MorroMico:

"Llegar allí es llegar al paraíso terrenal. Ni pincel, ni cámara digital alcanzan a plasmar con exactitud la belleza del lugar. !Qué mar! !Qué playa! ! Qué selva! ! Qué cascadas! Pero lo más importante, !Su gente! MorroMico no es ni pueblo ni caserío, es una diminuta ensenada entre Jurubidá y El Valle donde solo viven cinco personas, dos perros y una lora. El se llama Javier, ella, Gloria (a. La Negra), ellos, Pablo y Sebastián, quienes a la señora de la cocina le dicen cariñosamente Costeña; Aila es una perra labradora mona, Selva una labradora negra, y Libertad, la lora. Todos ellos viven en una cabaña de rústica arquitectura con absoluto confort. El y Ella llegaron a esta playa hace mas de 20 años y echaron raíces, hoy los conocen, los estiman y los respetan en toda la región. El día que pisé su casa modestamente me advirtieron: "aquí solo comemos arroz, patacón y pescado". No me mintieron, fueron ocho días que estuve sentada a su mesa, con la más variada cocina de mar como jamás en mi medio siglo de exsistencia la había disfrutado. Definitivamente La Negra resultó ser una anfitriona como para reyes y Costeña, su más leal y recursiva cocinera."

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